ARGENPRESS.info – Prensa argentina para todo el mundo: La derecha y el “modelo K”

Julio Raffo (INFOSUR)

En diferentes ocasiones algunos compañeros, con los cuales compartimos la acción política en los años 70, me han dicho que Proyecto Sur le hace “el juego a la derecha” cuando critica al kirchnerismo.

Ante esa acusación respondo que no deberían preocuparse tanto porque “hay conquistas y banderas del modelo K que la derecha ciertamente va a respetar y profundizar”. Sorprendidos me preguntan a qué me refiero, y entonces les respondo:
La derecha no va a restringir la megaminería a cielo abierto ni va a obstaculizar la destrucción de los glaciares o los negocios de la Barrick; no va a anular la delictual concesión del yacimiento de petróleo de Cerro Dragón, otorgada por Néstor, no va a propiciar la modificación de la Ley de Entidades Financieras de la dictadura que les permite a los bancos llevársela con pala; tampoco va a modificar el sistema tributario que hizo Menem, y que descarga en el consumo el mayor peso de la carga impositiva, ni aplicará el IVA a las transacciones financieras. Tampoco cuestionará ni el origen ni la licitud de la deuda externa: al igual que el “modelo”, pagará capital e intereses sin chistar, presentando el hecho como un logro y no como una traición.
La derecha no va a derogar la Ley Antiterrorista, no va a sacar a la Argentina del TIAR y también mantendrá los tratados de “reciprocidad” de inversiones extranjeras que nos encajó Menem. Tampoco va a anular la ilegal prórroga de las licencias de televisión que otorgó Néstor, no abrirá los concursos de los canales de televisión digital y continuará obstaculizando la existencia de emisoras comunitarias; por su parte, el Instituto de Cine seguirá dando arbitrarios “adelantos de subsidios” y mantendrá el secreto respecto de la contratación de publicidad para las películas.
En materia gremial, la derecha no le va a dar a la CTA el reconocimiento que reclama, será enemiga de las paritarias libres y buscará apoyo sindical en los Zanola, los Pedraza y los Cavalieri –los Gordos– para enfrentar el reclamo salarial de los trabajadores, y profundizará la caracterización que Cristina hace de los docentes como “vagos y privilegiados” y de los dirigentes sindicales –sin excepción– de ser los que empujan a los trabajadores al conflicto y, cuando las papas queman, se rajan a vivir bien mientras que sus representados pierden sus trabajos.
Seguramente la derecha pondrá a su servicio a economistas del CEMA, y a procesistas y menemistas arrepentidos, y tratará de denigrar o borrar el recuerdo de los gobiernos de Juan Perón.
En trance de elegir, la derecha preferirá promover un tren bala para atender las necesidades de los ejecutivos que viajen a Rosario antes que invertir en la reconstrucción de una red ferroviaria al servicio de todos y de la integración del país.
La derecha no les pagará el 82% a los jubilados y carecerá de una política clara y eficiente para enfrentar el flagelo de la desnutrición y la mortalidad infantil; sus funcionarios, al igual que Néstor y Cristina, seguirán atendiéndose en clínicas privadas mientras mantienen la inútil Unidad Presidencial en un hospital público
La derecha considerará al caso Julio López como algo a olvidar, y no hará nada eficiente ni significativo para que sepamos qué pasó con él y para mantener la memoria sobre el hecho.
Como la derecha subordina la ética al pragmatismo no se inmutará ante procesos judiciales por corrupción que involucren a sus funcionarios y tomará medidas para garantizarles la impunidad. Por ser perversa, pero no estúpida, ese mismo pragmatismo la llevará a mantener el actual Museo en la ESMA y a no reinstalar el retrato de Videla. Como todo poder, la derecha contará, también, con un coro de prestigiosos aplaudidores quienes, hábilmente, pecarán más por lo que callen que por lo que digan.

Mi respuesta corona con una amigable recomendación: “Muchachos, quédense tranquilos: un triunfo de la derecha no va a cambiar ninguna de esas cosas que ustedes defienden al defender el modelo; los que debemos preocuparnos, y mucho, somos los argentinos que no somos de derecha y, por eso, estamos en contra de esas medidas y esas políticas del modelo”.

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El camionero, la Presidenta y el gran diario – Perfil

Primer acto: Moyano vestido de guerrillero, mameluco camuflado, fusil al hombro, borceguíes, barba, el pelo largo, con una boina con una estrella, puño izquierdo en alto y gritando: “¡Viva la revolución socialista!”. Segundo acto: Hugo Moyano vestido de Tío Sam, golpeando la puerta de los cuarteles y de la Embajada Norteamericana, y llamado a destituir a la Presidenta para instalar en su lugar a una junta de Gobierno integrada por Darth Vadder, Lord Voldemort y Gatúbela, bajo el lema “todo el poder a los camioneros”. ¿Cómo se llama la obra? “Donde Hugo amor, cenizas quedan”.

No, perdón, es malísimo. Sí, un chiste muy malo. No debería haberlo intentado. ¿Para qué? Si hay ya suficientes humoristas, demasiados contadores de chistes (y de relatos) desopilantes como para que yo venga ahora a hacerme el gracioso. Primer chiste: la página 3 de Clarín de ayer. Se ve a Moyano, mitad de cara tomada desde abajo, los ojos del camionero mirando hacia el horizonte como si se tratara del mismísimo Che Guevara retratado por Korda e inmortalizado en pósters, remeras, banderas y marchandising de todo tipo. Ja, es buenísimo.

Desopilante. Casi tan desopilante como ver la tapa de Tiempo Argentino de ayer, con su desopilante título: “Con un escaso respaldo, Moyano lanzó un paro nacional de Camioneros”. ¿Qué significa “con un escaso respaldo”? Y, que los “gordos” no apoyan la iniciativa de Moyano. También podría decirse que la decisión de Moyano no fue refrendada en asambleas sindicales de base pero, ¿fue consensuada en asambleas sindicales de base el apoyo incondicional de Moyano al gobierno nacional hasta hace no mucho? Ja, re gracioso.

Los chistes siguen. Y no son de ahora. Hay una humorada que es de hace bastante tiempo. El 12 de diciembre de 2010, Clarín publicaba una nota titulada: “Un juez investiga la obra social de Moyano por lavado de dinero”. Una investigación interesante, sin dudas. ¿Habrá continuado la causa? ¿Y por qué Clarín habrá abandonado ese material periodístico tan rico, tan valioso para sus lectores? Ja, qué plato. Pero hay más…

Un mes y pico antes, el 31 de octubre, cuatro días después de la muerte de Néstor Kirchner, Moyano fue invitado al programa de televisión 678. El rumor en ese momento era que el día anterior de su muerte, Kirchner había tenido una fuerte discusión con el líder de la CGT. Y esa discusión habría causado un fuerte disgusto en el ex presidente. Tanto que, se decía, podría haber influido en el ataque que generó su muerte.

Por esos días había llamado mucho la atención la ausencia del camionero en el velorio de Kirchner y se rumoreaba que Moyano no había ido por un pedido de la Presidenta, que acusaba al sindicalista por la muerte de su marido. Esa noche, en 678, la única que le preguntó por el tema fue Nora Veiras, la única periodista que había en la mesa del programa. En realidad, Veiras fue la única que le preguntó algo a Moyano. Los demás se limitaron a ponerle el micrófono y a llamarlo amablemente “Hugo”.

Luego de la pregunta de la periodista, fueron a un informe titulado sutilmente: “Operaciones, mentiras y bajezas de la prensa canalla en un momento de mucho dolor”. Obviamente se desmentían todas esas versiones y se mostraba a Moyano una y otra vez afirmando que “después de Perón y Evita, Néstor y Cristina fueron los que más hicieron por los trabajadores”.
Una vez más, Veiras puso una cuota de cordura y de periodismo en la mesa, cuando le preguntó a Moyano: “Hay versiones que dicen que usted se habría reunido con dirigentes de la Unión Industrial Argentina para no seguir avanzando con la participación de los trabajadores en las ganancias. ¿Usted que opina?”. Luego de que Moyano negara categóricamente la versión, Orlando Barone salió al cruce duramente contra su compañera.

“Me parece que hacernos eco de las versiones es faltarle el respeto a la memoria de Néstor Kirchner”, aseguró Barone. “Es algo que los medios instalaron y me pareció que estaba bien preguntarle a Moyano esto”, se defendió la periodista, con una absoluta coherencia con el buen desempeño de su oficio. “¿Por qué preguntamos las versiones de los medios?”, insistió Barone. Y concluyó: “A mí no me interesan las versiones de los medios”.
La discusión la zanjó el propio Moyano cuando remató con un chiste que hoy resulta absolutamente desopilante: “Si queremos seguir mejorando las condiciones de vida de los trabajadores, apoyemos con todas nuestras fuerzas a Cristina. Es cierto, faltan cosas, pero vamos en camino de que se dignifique a toda nuestra sociedad”, lo que provocó una estruendosa ovación en el estudio de la televisión pública. Ja, ja, ja, ja, ja.

Por esos días, Rosendo Fraga y Joaquín Morales Solá firmaban editoriales donde invitaban a la Presidenta a un llamado al diálogo que, más bien, sonaba a un apriete, a imponer condiciones si quería evitar la destitución. Y entre las condiciones estaba la cabeza del Moyano. Sí, Moyano. El mismo negro que hoy parece ser la gran esperanza blanca del antikirchnerismo sediento de sangre. Ja.

Meses después, Clarín lanzaba la ofensiva mencionada antes. Y Moyano contestaba con bloqueos al diario, con sus camiones transformados en trincheras y el “Clarín miente” como bandera. Si hasta se veía a los camioneros movilizados con remeras de “TN Todo Negativo”. Hoy en cambio TN es para Moyano “Todo Negociable”, tanto que lanzó su paro y movilización del miércoles en el estudio de “A dos voces”, dándole la exclusiva a… ¡Marcelo Bonelli! Ja, qué gracioso.

Demasiados chistes para un solo día. Pero bueno, ya que estoy pasándola tan bien, ya que me estoy divirtiendo tanto, les voy a contar uno más. El último, y no jodo más. ¿En qué se diferencian Barrionuevo, Pedraza, Daer, Lescano, Cavallieri y Pedraza, de Moyano? Que los primeros se hicieron millonarios durante la década neoliberal de los 90. En cambio Moyano se hizo millonario con el gobierno nacional y popular de los 00. Ja, ja.

No, che, era joda. Nada que ver. Decir hoy que Moyano es malo es hacerle el juego al kirchnerismo. Como decir que Moyano era malo hace dos años era hacerle el juego a la derecha. En cambio, decir hoy que Gerardo Martínez era un agente del batallón 601 durante la dictadura, es hacerle el juego a la derecha. Pero decir hace un par de años que Gerardo Martínez fue un agente del batallón 601 durante la dictadura, era hacerle un favor al gobierno nacional y popular.

Uy, cierto, entre tanto chiste me olvidaba de un detalle: el reclamo de Moyano sobre la injusticia que significa que los trabajadores que ganan más de 5.000 pesos paguen impuesto a las ganancias es absolutamente justo. De verdad. Aunque todo parezca una grandísima joda.

*Periodista. Ex director de la revista Barcelona.

Antes de la lluvia: Prensa, semántica y colectivos

Ayer el diario Clarín dedicó el centro de su tapa a los incidentes producidos en la estación ferroviaria de Haedo y sus alrededores. Titula: “Grupos violentos después de la furia de la gente”. El copete amplía: “Todo duró cinco horas. Quemaron 15 vagones y la estación de tren, saquearon comercios y sembraron terror en la zona. Había empezado como una reacción exasperada de los usuarios por la interrupción del servicio. Al final, actuaron policías y gendarmes”.
Por su parte Télam, la agencia oficial de noticias, informaba: “87 detenidos en los incidentes de Haedo: para el Gobierno fue ‘un hecho armado’. El ministro del [sic] Interior habló de ‘sabotaje’ para que el tren parara y culpó a ‘grupos de izquierda y de Quebracho’. Dijo que ‘los vecinos no reaccionan de esta manera’ por una demora en el servicio. Hubo 16 vagones incendiados junto a la estación y a dos patrulleros. Saquearon las boleterías y negocios de la zona. La empresa asegura que el fuego lo iniciaron activistas que viajaban a la Cumbre de Mar del Plata”.
Cinco colectivos que esas dos noticias enuncian: grupos, gente, usuarios, vecinos y activistas. Hay otros, pero me importan éstos.
Según la Real Academia Española de la Lengua, grupo significa una “pluralidad de seres o cosas que forman un conjunto” y gente, una “pluralidad de personas”. Bastante semejante si obviamos la posible cosificación comprometida por el primer término. Pero la Real Academia Española de la Lengua, se sabe, vive desactualizada: la lengua la moldea Clarín y grupo implica “malo” mientras que gente implica “bueno” y por lo tanto la furia (“ira exaltada”) de la gente es lo opuesto de lo violento (“fuera de su natural estado, situación o modo”) de los grupos. ¡A ver si ponéis al día vuestro “español al día”, señores eruditos!
Para que se entienda lo que cada término conlleva en su semántica argentina contemporánea, resumo:
-Grupo: Una minoría maquiavélica que oculta sus auténticos intereses, cero espontaneidad, pura maquinación y una condición francamente perversa.
-Gente: Define el buen saber y comprender de la especie humana (con Clarín a su cola). La gente jamás se equivoca, tiene la mejor leche y le asiste siempre la razón.
-Usuarios: Gente que paga por algo, por lo tanto, buenos por naturaleza. Los usuarios controlan y resisten desde la ingenuidad y la simpleza: más que buenos, muy buenos.
-Vecinos: Panes de dios, tiernísimas personas sólo atentas a la paz de sus vidas particulares. Como habría dicho Aníbal Fernández, jamás queman trenes ni estaciones.
-Activistas: El demonio encarnado en una serie de arteros operadores. Un activista es frío, calculador y malvado y merece la cárcel o (en su versión humanista) medicación.
-Cartoneros: Gente excluída que junta mierdas, vive de la basura y merece nuestra compasión. Son buenos pero su miseria puede devenirlos objeto de grupos y activistas.
-Piqueteros: Activistas cuya culpa se halla apenas atemperada por el flagelo de la desocupación. De hecho, los piqueteros son capaces de quemar cualquier cosa: malos.
-Pueblo: Anacronismo por gente. El término suele ser usado por activistas y piqueteros como apelación demagógica y/o máscara de su accionar delictivo.
-Clase media: Designa a la gente como uno: muy buena, buenísima. Limita al sur con los cartoneros y al norte con una suerte de nada.
-Clase obrera: Su búsqueda no ha arrojado ningún resultado: pruebe quitar las comillas o intente con otros términos.
-Lluvia: Lo que viene, lo que viene…

PS: Antes de la lluvia recolecta aportes terminológicos de sus lectores de cara a la extensión de este germen de diccionario. Lectores que, como se sabe, no son buenos sino buenísimos. Por favor, sírvanse remitirlos antes de que se largue a llover.